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La Diputación de Huelva se suma a la Hora del Planeta para impulsar la lucha contra el cambio climático
27/03/2026 / Redacción

La campaña cumple dos décadas evocando la esperanza a través de un recorrido por los veinte éxitos más relevantes para la conservación de la naturaleza y el clima

La Diputación Provincial de Huelva se suma mañana sábado, 28 de marzo, a la ‘Hora del Planeta 2026’, el mayor movimiento global contra el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. Durante una hora, concretamente de 20:30 a 21:30, las luces de cuatro de sus edificios se apagarán para unirse a esta iniciativa mundial de concienciación, sumándose a miles de personas, municipios, empresas y entidades de todo el mundo.

Los edificios de la Diputación que permanecerán sin luz son la fachada de la sede principal, situada en la Avenida Martín Alonso Pinzón, el Estadio Iberoamericano de Atletismo Emilio Martín, el entorno del Muelle de las Carabelas y la Casa del Museo de Zenobia- Juan Ramón Jiménez en Moguer.

Este año La Hora del Planeta celebra 20 años movilizando a millones de personas, ciudades y organizaciones en todo el mundo, “recordándonos que juntos somos una fuerza imparable”, según reza la campaña de la organización del movimiento, WWF. Durante estas dos décadas, entidades y organizaciones han sido protagonistas de este movimiento global y han demostrado un liderazgo clave para acelerar la acción climática.

En el actual escenario, marcado por olas de calor más intensas, sequías prolongadas, lluvias torrenciales y fenómenos extremos cada vez más frecuentes, la acción colectiva de entidades, gobiernos locales, empresas y ciudadanía es clave. “Juntos podemos convertir los compromisos climáticos en decisiones concretas y visibles”.

Apagar la luz de los edificios más emblemáticos durante una hora es un gesto sencillo, pero poderoso. “Envía un mensaje claro a la ciudadanía: reconocemos la urgencia, asumimos la responsabilidad y formamos parte activa de la solución. Además, es una oportunidad para implicar a las personas asociadas, visitantes, simpatizantes y trabajadoras de nuestra entidad, en una acción compartida que refuerza el orgullo y la cohesión social”.

La organización subraya que sumarse a La Hora del Planeta “no es solo apagar las luces: es encender una conversación sobre el modelo de sociedad que queremos construir, más resiliente y comprometida con el bienestar de las personas y la naturaleza. Y es compartir las iniciativas que estamos haciendo para reducir emisiones, adaptarnos al impacto del cambio climático y ayudar a la naturaleza”.

La Hora del Planeta comenzó en Sídney como una campaña de sensibilización sobre cambio climático que pretendía movilizar a la ciudadanía para apagar simbólicamente las luces de toda la ciudad durante una hora. Actualmente es el mayor movimiento global por el clima y la naturaleza que une a millones de personas que apagan al unísono sus luces para recordar que la acción colectiva conduce al cambio real.

Ya entonces, la evidencia científica auguraba la crisis climática que actualmente afecta a todo el planeta, y a España especialmente como país mediterráneo: danas, incendios forestales inextinguibles, lluvias torrenciales o sequías prolongadas son algunos de los ejemplos más claros.

En un contexto complejo y de incertidumbre, este año La Hora del Planeta pretende evocar la esperanza a través de un recorrido por los 20 éxitos más relevantes para la conservación de la naturaleza y el clima en el transcurso de estas dos décadas. La campaña destaca el poder de la acción colectiva para activar el cambio político, económico y social necesario para cuidar la naturaleza.

20 años de La Hora del Planeta, 20 grandes logros para la naturaleza
Este recorrido parte del cambio de mentalidad colectiva producido a lo largo de estos años respecto a la responsabilidad y el impacto del ser humano en la naturaleza, que ha sido la base para todos los demás. La Hora del Planeta es un ejemplo de ello.

“Queremos celebrar el 20 aniversario de La Hora del Planeta poniendo foco en lo que hemos logrado desde su origen, porque en un momento de incertidumbre global como el que vivimos, todos necesitamos esperanza”, explica Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España.

Este cambio de mentalidad impulsó el cambio político que promovió acuerdos internacionales como el de 2015 en París, donde 195 países se comprometieron a limitar la temperatura global con compromisos y metas revisables. Después llegó la Agenda 2030, que integró clima, biodiversidad y justicia social en 17 metas compartidas. Por último, el Pacto Verde Europeo fijó el objetivo de neutralidad climática de la UE en 2050, con cambios legislativos y económicos en muchos países.

Respecto al sistema energético, aunque los combustibles fósiles siguen siendo los principales causantes de la crisis climática, hay algunos avances. En Europa, el uso del carbón se ha reducido cerca de un 70 por ciento desde 2010 y energías como la solar y la eólica han ido consolidándose de forma competitiva en muchas regiones y también en España, donde la Ley de Cambio Climático ha afianzado esta transición.

La innovación tecnológica también ha contribuido a crear un futuro más verde a través de la movilidad eléctrica, edificios inteligentes o el almacenamiento eficiente de datos. Todo ello, acompañado por la reducción de un 50 por ciento de las emisiones en sectores regulados del mercado europeo desde 2005, demuestra que una regulación correcta, apalancada en incentivos económicos, puede ser clave para acelerar la descarbonización.

Los acuerdos internacionales han logrado reducciones significativas de contaminantes atmosféricos en grandes economías como Europa, China o Estados Unidos, generando beneficios directos para la salud de las personas a través del reverdecimiento de muchas ciudades. Por otro lado, en 2021 se logró que más de cien países limitaran los plásticos de un solo uso.

Por su parte, la implicación del sector privado ha sido clave en la aplicación de estos acuerdos. Cada vez más empresas adoptan objetivos Net Zero y metas basadas en ciencia, métricas auditadas y una mayor transparencia. A su vez, inversores y entidades financieras integran el riesgo climático en sus decisiones.

Otro éxito destacado de la cooperación internacional es la recuperación de la capa de ozono que, tras la aplicación del Protocolo de Montreal para la eliminación de gases CFCs, se prevé que entre 2040 y 2060 esté totalmente restaurada.

La restauración ecológica gana peso en la política europea y global con objetivos vinculantes para recuperar ecosistemas degradados. Muestra de ello es la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE, aprobada en 2024 para recuperar el 20 por ciento de los ecosistemas terrestres y marinos degradados para 2030, y todos ellos para 2050.

Esta norma incluye además el compromiso de proteger al menos el 30 % del planeta para 2030, lo que contribuye a la ampliación de la red de áreas marinas protegidas. Con casi un 25 % de su superficie marina bajo protección, España se consolida como líder europeo en protección marina.

Este año entró en vigor el histórico Tratado Global de los Océanos para regular la biodiversidad en aguas internacionales. Por su parte, la Antártida -vital para mantener la temperatura de los océanos- mantiene su estatus de reserva dedicada a la ciencia y la paz gracias a la declaración del Área Marina Protegida del Mar de Ross.

También hay grandes victorias en un uso más responsable de recursos naturales. Por ejemplo, la recuperación de grandes pesquerías como el atún rojo, gracias a una gestión más rigurosa, a acuerdos regionales y a la lucha contra la pesca ilegal.

En el último Informe Planeta Vivo 2024, WWF ponía de relieve que, a parte de la crisis climática, también hay una grave crisis de biodiversidad. Respecto a la recuperación de especies en peligro de extinción, destaca el caso mundial de éxito del lince ibérico -que ha pasado de 100 ejemplares a más de 2400 en algo más de dos décadas-; o la mejora de poblaciones de grandes vertebrados marinos y terrestres como las águilas imperiales, los lobos, los osos, las ballenas o las tortugas marinas. Todo ello demuestra que el trabajo de conservación puede revertir situaciones críticas cuando se apoya en base científica, financiación y cooperación institucional.

WWF concluye que cuando se escucha a la ciencia y la sociedad se moviliza, la política responde y transforma la economía. Así, el ser humano es capaz de mejorar su relación con la naturaleza y dar una oportunidad al planeta, que redunda en ecosistemas sanos y un futuro vivible y esperanzador para las personas.

Como en cada edición, WWF cuenta con un gran apoyo institucional, mediático y de distintas empresas como aliados para llevar su mensaje de esperanza a la sociedad.